18/12/2011
22/11/2011
Insumisos, la batalla por un ideal
Coincidiendo con la dimisión de Jorge Urdanoz, aprovechamos para reproducir un articulo suyo del año 2.009.
Cuestionaron en la España de los años setenta el servicio militar obligatorio con propuestas no violentas. Su recuerdo es oportuno en un país con tantos adolescentes sin ideales y tantos políticos sin generosidad.
De quién se dice aquello de "no sabían que era imposible y lo han conseguido"? Porque si alguien se merece la cita, ésos son los insumisos que en su día vencieron al ejército. Un ejército, el heredado de la dictadura, que no tenía entre los españoles la mejor de las reputaciones, estigmatizado como estaba por haber sido uno de los puntales de la represión franquista. El movimiento antimilitarista le plantó cara pronto y, casi inconcebiblemente, terminó ganando una batalla que sólo cabía dar por perdida. Los insumisos lograron acabar con la mili obligatoria y forzaron a la institución militar a replantear toda su estrategia de fondo. Fue, por muchos motivos, un acontecimiento singular, y merece la pena recordarlo.
El antimilitarismo bebió de la rebeldía de Mayo del 68, del pacifismo cristiano de los movimientos de base y de los procesos de desobediencia civil inaugurados por Thoreau, Gandhi y Luther King. Hubo también, es cierto, una insumisión específicamente nacionalista. No al ejército, sino a España. No antimilitarista, sino militarista a la contra. Pero de ésa no hablaremos aquí, pues no es sino el mismo belicismo con distintas insignias. La insumisión de la que nos ocuparemos aquí es aquella que ofrecía razones y ejemplos contra una organización social estúpida, injusta y ciega, no contra los particulares colores de la bandera que la arropaba.
Aunque hoy parezca ciencia-ficción, los jóvenes de entonces iban a la cárcel dos años, cuatro meses y un día por un ideal. Podían optar por hacer la prestación social sustitutoria durante un año, por supuesto, pero eso era hacerle el juego al sistema militarista y permitir, por tanto, su perpetuación. Así que decían adiós a sus familias, a sus estudios o a sus trabajos... y se entregaban. Seguían las enseñanzas de la desobediencia civil: jamás acatar lo injusto, pero nunca responder con la violencia. Y asumían además el castigo legalmente establecido. Porque, como Gandhi y King habían enseñado, sólo así puede la sociedad vislumbrar las injusticias y percibirlas como tales, y sólo así será posible el cambio. Por eso centenares de jóvenes que no sólo no habían hecho absolutamente nada, sino que eran en muchos sentidos los mejores de entre nosotros, acababan en prisión. Y, extramuros, la sociedad empezó a plantearse cosas.
Es difícil, sospecho, que un adolescente de hoy conciba algo semejante. No hay fuerza de convicción más poderosa que la sinceridad y el ejemplo, pero ya no abundan. Yo no viví la transición, pero intuyo que entonces los ideales democráticos eran eso, ideales, y no la palabrería hueca y pomposa en la que se han convertido ahora. Entonces un partido como el PSOE podía ceder a otro grupo político uno de sus dos asientos de los siete que formaban la comisión que habría de redactar la Constitución (¡la Constitución!), sólo porque creía que era justo que así fuera, aunque nada le obligara legalmente a ello.
¿Podemos imaginar algo parecido ahora, cuando nadie le hace ascos ni al menor tránsfuga de pueblo? Para bien y para mal, con la democracia llegó también el desencanto. La política dejó de ser aquello de conseguir el poder para poner en práctica los ideales e, imperceptiblemente, se convirtió en el manejo de los ideales para conseguir el poder.
Los insumisos fueron probablemente los últimos grandes idealistas que dieron la batalla en la arena específicamente política y estatal. Tras ellos, las ansias de transformación buscaron otros cauces. A la desnuda autenticidad de su idealismo, que a nada conduce por sí sola, sumaban unas razones de fondo que era difícil rebatir. La mili obligatoria se había convertido en un ritual vacío de todo contenido. Era un semillero de suicidios, de frustración, un sinsentido amargo. Y el pacifismo dibujaba un horizonte de posibilidades cargadas de esperanza. La cita de Gandhi se repetía por doquier: "No hay un camino a la paz, la paz es el camino". A Thoreau, encarcelado por negarse a pagar unos impuestos que apuntalaban la esclavitud, su mejor amigo le preguntó: "¿Cómo es posible que estés en la cárcel". A lo que él simplemente contestó: "¿Cómo lo es que no estés tú?". Era la anécdota definitiva.
No se trataba sólo de ser justos en la lucha, se trataba de luchar por algo que era eminentemente justo. La abolición de los ejércitos, la concordia universal, la educación por la paz, el desarme... todo era posible y todo había que intentarlo.
De alguna manera, el movimiento murió de éxito. Con la mili obligatoria se extinguió también el móvil aglutinante fundamental. Los insumisos fueron olvidados. Hoy están entre nosotros: pueden ser el carnicero, el bibliotecario o el conductor del autobús, pero lo ignoramos. No recibieron jamás ni una medalla, ni una condecoración, ni un reconocimiento, nada. Gracias a ellos, miles y miles de conciudadanos no desperdiciamos nueve meses de nuestras vidas, pero nadie les ha dicho nunca algo parecido a "gracias". Ni Pepe Beunza, ni el MOC, ni nada ni nadie han sido candidatos a reconocimiento institucional alguno. Ni una nota a pie de página, sólo silencio. Con todo, el movimiento antimilitarista sigue activo, por supuesto. Tecleen en Google "objeción fiscal"... razones y motivos, por desgracia, no faltan.
¿Y el ejército? La experiencia le hizo aprender muchísimo. Inició una campaña de desinformación digna de Orwell: basta decir que la idea-fuerza es la paz. "Misiones de paz", "ejército humanitario", etcétera. Todo muy bonito y todo mentira: la cruda verdad es que tan sólo el 1% de su presupuesto se dedica a ese tipo de misiones internacionales.
Y se trata siempre de misiones en las que España tiene algún interés político obvio. Y abundan las denuncias de brutalidad, de ineficacia o de cosas peores. Y, si de ayudar se trata, las ONG lo hacen mejor y salen más baratas. Siete veces más baratas, exactamente. Y más allá de eso, ¿qué clase de empresa anuncia tan sólo el 1% de su actividad? La maniobra es tan exitosa que incluso se les ha permitido sacar a niños de las escuelas para llevarlos de excursión a los cuarteles. ¿Educación para la paz? No: el mundo al revés.
Si el movimiento antimilitarista no fue más allá a pesar de todo el potencial que encierra se debió probablemente a una carencia de diagnóstico, de visión global. Una lacra que caracteriza nuestra época: nadie sabe hoy en qué creer. Pero ¿por qué los barrios ricos necesitan muros, cámaras y seguridad privada, y por tanto han de invertir en ello buena parte de su presupuesto? Porque si son ricos es que hay otros que son pobres.
Pongan "países" donde digo "barrios" y "ejércitos" donde digo "seguridad privada" y tendrán una fotografía bastante aproximada del concierto mundial de las naciones. Un concierto difícil de cambiar, si no imposible. Aunque quizás, en alguna parte, alguien no lo sepa y haya empezado ya a intentar lo inaudito. Nunca se sabe cuándo prende la chispa de lo imposible.
18/11/2011
Ruta de vino y pescado (Álava y Bizkaia). Senda del dinero
29/10/2011
MODO DE ACTUAR FRENTE A UN ACCIDENTE de MONTAÑA
REPOSAR
REHIDRATAR
REALIMENTAR
RECALENTAR
RECONFORTAR
- Dar aviso a los Grupos de Rescate con todos los datos posibles. Generalmente el que recibirá el aviso no es un miembro del equipo que realizará el rescate, por lo que es importante facilitar el medio de localización (si se llama por teléfono, el número del mismo), al objeto de que una vez puestos en contacto con éstos se pueda recabar la información necesaria. Una vez realizada la llamada procura mantener libre la línea por si es necesario llamarte para recabar más datos
- En caso de que sea necesaria la utilización del helicóptero señalizar la zona y limpiarla de cosas que puedan salir volando y engancharse al rotor
- Los pasos de actuación se resumen en tres :
Proteger al accidentado
Aviso al grupo de rescate
Socorrer
Respecto a la protección del accidentado debemos trasladarlo a un lugar resguardado del viento, pero siempre teniendo en cuenta todas las normas elementales de los primeros auxilios, ya que en ciertas ocasiones ésto no será posible. Hay que tener en cuenta que aunque sea un día cálido el herido experimentará una pérdida de calor importante.
Respecto al contenido de la información que debemos dar en nuestro aviso de accidente, éste se reduce a lo siguiente:
- ¿Qué es lo que ha ocurrido?
- ¿Cómo ha ocurrido?
- ¿Cuando ha tenido lugar el suceso? A veces es importante saber el tiempo transcurrido desde que se ha producido el accidente hasta que se ha dado la alarma.
- ¿En qué estado se encuentra el herido? Comunicar si en algún momento ha perdido la consciencia y si se valora que puede tener alguna lesión interna.
- ¿Dónde se encuentra el herido? Dar una localización lo más exacta posible y en caso de no conocer bien el terreno esperar al equipo de rescate en un lugar conocido por ambos o en un lugar donde nos encontremos bien visibles dentro de una zona determinada para que se nos vea desde lejos al hacer señales.
- Comunicar cuántas personas están disponibles para ayudar al equipo de rescate.
- Estado meteorológico de la zona. Por si fuera necesario el uso del helicóptero (viento y visibilidad).
- Material de que se dispone en la zona. Es un dato importante pues se nos ha dado el caso de no tener comunicación posterior con el que ha dado el aviso y aparecer en la zona con varios kilos de material de socorro después de varias horas de marcha y no ser necesaria nada más que una camilla y una férula de inmovilización.
Ante todo debemos de tener en cuenta la PACIENCIA. Para los compañeros del herido el tiempo pasa muy lentamente, sin embargo para los socorristas los minutos corren rápido.
Una web (no oficial) interesante sobre los equipos de rescate de la G.C. : http://www.greim.es
23/09/2011
La moda ecológica
En la fila del supermercado, el cajero le dijo a una señora mayor que debería traer su propia bolsa de compras ya que las bolsas de plástico no eran buenas para el medio ambiente. La señora pidió disculpas y explicó:
- Es que no había esta moda verde en mis tiempos."
El empleado le contestó:
- Ese es nuestro problema ahora. Su generación no tuvo suficiente cuidado para preservar nuestro medio ambiente."
Tenía razón:
- Nuestra generación no tenía esa moda ecologista en esos tiempos.
En aquel entonces, las botellas de leche, las botellas de gaseosas y las de cerveza se devolvían a la tienda. La tienda las enviaba de nuevo a la planta para ser lavadas y esterilizadas antes de llenarlas de nuevo, de manera que podían usas las mismas botellas una y otra vez. Así, realmente las reciclaban.
Pero no teníamos moda verde en nuestros tiempos.
Subíamos las escaleras, porque no había escaleras mecánicas en cada comercio y oficina. Caminábamos al trabajo en lugar de montar en nuestro vehículo de 300 caballos cada vez que necesitábamos recorrer dos manzanas.
Pero tenía razón. No teníamos la moda verde en nuestros días.
Por entonces, lavábamos los pañales de los bebés porque no había desechables. Secábamos la ropa en tendederos, no en esas máquinas consumidoras de energía sacudiéndose a 220 voltios -la energía solar y eólica secaban verdaderamente nuestra ropa. Los chicos usaban la ropa de sus hermanos mayores, no siempre modelitos nuevos. Pero esa señora está en lo cierto: no teníamos una moda verde en nuestros días.
En ese entonces teníamos una televisión, o radio, en la casa -no un televisor en cada habitación. Y la TV tenía una pantallita del tamaño de un pañuelo (¿se acuerdan?), no una pantallota del tamaño de un estadio.
En la cocina, molíamos y batíamos a mano, porque no había máquinas eléctricas que lo hiciesen todo por nosotros.
Cuando empaquetábamos algo frágil para enviarlo por correo, usábamos periódicos arrugados para protegerlo, no porexpán o film de bolitas plásticas.
En esos tiempos no encendíamos un motor y quemábamos gasolina sólo para cortar el césped. Usábamos una podadora que funcionaba a músculo. Hacíamos ejercicio trabajando, así que no necesitábamos ir a un gimnasio para correr sobre pistas mecánicas que funcionan con electricidad.
Pero ella está en lo cierto: no había en esos tiempos una moda verde.
Bebíamos de una fuente cuando teníamos sed, en lugar de usar vasitos o botellas plásticos cada vez que teníamos que tomar agua.
Cambiábamos las hojas de afeitar en vez de echar a la basura toda la afeitadora sólo porque la hoja perdió su filo.
Pero no teníamos una moda verde por entonces.
En aquellos tiempos, la gente tomaba el tranvía o un autobús y los chicos iban en sus bicicletas a la escuela o caminaban, en lugar de usar a la mamá como un servicio de taxi de 24 horas.
Teníamos un enchufe en cada habitación, no un banco de enchufes para alimentar una docena de artefactos. Y no necesitábamos un aparato electrónico para recibir señales de satélites a kilómetros de distancia en el espacio para encontrar la pizzería más próxima.
Así que ¿no les parece lamentable que la actual generación esté lamentándose cuán botarates éramos los viejos por no tener esta moda verde en nuestros tiempos?
23/08/2011
Peña Montañesa por la Faixa Toro
Descripción de la ruta y fotos en:
http://lameteoqueviene.blogspot.com/2011/08/pena-montanesa-por-la-faixa-toro-27.html
02/07/2011
Detención de un insumiso en Huesca en mayo de 2011
CONTENIDO INTEGRO DE LA RUEDA DE PRENSA TRAS LA DETENCIÓN DE UN INSUMISO EN HUESCA EN MAYO DE 2011
10-06-2011 DONOSTIA/SAN SEBASTIAN
Tres personas que fueron miembros de la Koordinadora Antimilitarista Kakitzat de Gipuzkoa en los 80/90 han denunciado mediante Rueda de Prensa la reciente detención el 28 de mayo de 2011 de un insumiso vasco en Huesca.
Como miembros en su momento del movimiento antimilitarista queremos denunciar este hecho, que constituye el segundo caso que sucede en esa zona: el 1 de abril de 2010 otro insumiso que participó en la campaña de Insumisión en los Cuarteles fue detenido en una situación similar.
La detención de mayo de 2011 tuvo lugar hace quince días en un hostal de la localidad de Aisa (Huesca): el insumiso se encontraba alojado junto con su mujer y su hijo cuando, a las dos de la madrugada, tocaron a la puerta de su habitación dos guardias civiles que lo detuvieron sin explicarle el motivo del arresto: fue conducido a la comisaría de Jaca, donde pasó doce horas en un calabozo hasta que tras las protestas de los familiares el juez de guardia de la citada localidad lo dejó en libertad al no encontrar motivo alguno para su detención.
La orden de detención fue emitida en Ceuta en 1997, pero fue en 1991 cuando el insumiso no se incorporó al Servicio Militar en esa localidad, y el juicio por esa causa se celebró en la Audiencia de Donostia en 1996, donde fue condenado a un año de cárcel, que no tuvo que cumplir. Creemos que es denunciable el hecho de que 10 años después, todavía circulen por cuarteles y comisarías ordenes de “búsqueda y captura”, cuando ya han sido cerradas las causas por las que fueron juzgados y condenados: la insumisión dejó de ser delito en el Código Penal en 2001, pero esta detención evidencia que todavía las personas que se negaron a acudir al Servicio Militar Obligatorio o a cumplir con la Prestación Sustitutoria pueden tener problemas legales que pueden conducir a una detención. Cientos de personas podrían encontrase en la misma situación.
Creemos necesario informar a esas personas que participaron en la campaña de insumisión, para que si lo consideran necesario se muevan para solicitar la anulación de los antecedentes penales y las órdenes de “busca y captura”, pero sobre todo exigimos a las instituciones políticas, judiciales, policiales y militares que revisen los procedimientos pendientes para evitar que estos casos se repitan. Esto es, la carga de responsabilidad para evitar estos hechos no reside sobre los insumisos, sino sobre las instituciones que deben evitar situaciones injustas y desagradables como la de las personas detenidas recientemente. Muchas antimilitaristas se reafirman hoy en día de mil maneras en su desobediencia a los ejércitos: acciones directas en instalaciones militares (por ejemplo la inspección ciudadana de la base de la OTAN de Bétera en Valencia, o las acciones en el Gobierno Militar de Bilbao), marchas contra los polígonos de tiro como las Bardenas, denuncia de las fábricas implicadas en suministrar armas tanto a Libia como a la OTAN, criticando el gasto militar mediante objeción fiscal …. Las y los antimilitaristas han asumido siempre las consecuencias de sus actos, pero actualmente no es justo que los insumisos puedan sufrir las consecuencias de los errores de las Instituciones.
La mayoría de la sociedad nunca consideró delito la insumisión, y no dejaremos que vuelva a judicializarse una cuestión que tiene que ver con la libertad de conciencia y la demanda de desmilitarización social.
No deja de ser curioso que 10 años después de dejar en suspenso la mili, algunos de los protagonistas de acabar con aquel anacronismo histórico, que junto con otros miles de hombres, mujeres y movimientos sociales impulsaron la campaña de insumisión, sigan padeciendo las consecuencias de su actitud. Y queremos dejar claro una cosa: qué si hoy no existe el SMO, no fue por una gracia de los gobiernos de turno, sino por la lucha que impulsó el movimiento antimilitarista mediante la objeción en los 70/80 y la insumisión en los 90, plantando frente a los gobiernos de turno y a la institución militar.
Ante las celebraciones hipócritas del fin de la ”Mili”, queremos recordar también a los jóvenes que murieron cumpliendo el Servicio Militar, víctimas de accidentes, malos tratos, abusos de sus superiores, suicidios… y a los que sufrieron humillaciones, tanto de mandos militares como de “compañeros” de quinta.
LA “MILI” NO SE ABOLIÓ, ESTA EN SUSPENSO
Es lógico pensar, que no iba a ser el Estado, el que reconociese que tuvo que ceder ante una presión que nunca supo manejar. La versión oficial insiste machaconamente en que la reforma de las FAS fue producto del nuevo papel que el Estado Español empezaba a jugar, por aquel entonces, en el escenario internacional, lo cual exigía unas FAS volcadas hacia la intervención exterior. Y ello requería de un ejército moderno, tecnológicamente desarrollado, etc.. En una palabra, “profesional”. En ese esquema la “Mili” era un obstáculo para avanzar hacia ese modelo.
Y algo de verdad existe en ese planteamiento. Pero aún reconociendo, sólo es una parte, parcial e interesada de la historia, que intenta además minimizar el peso de la contestación social.
Entre un sin fin de argumentos antimilitaristas, podríamos destacar que bastantes países europeos asumieron ese “rol” sin variar su sistema mixto, esto es, manteniendo la conscripción y organizando cuerpos “especiales” para esas funciones, como de hecho lo estaba haciendo el gobierno español. Por otro, el fin de la “Mili” llegó muy a pesar de la especial idiosincrasia del ejército español: viniendo de donde venía, para el cual la “formación” de la juventud en los valores castrenses y patrióticos mediante la “Mili” era una seña de identidad y una función “vital”, a la que buena parte del estamento no estaba dispuesta a renunciar.
Fue, y a estas alturas todavía hay que decirlo alto y claro, la presión social impulsada por la campaña de insumisión la que obligó a un cambio de modelo, y en definitiva libró a la juventud de esta obligación militar.
Curiosamente al cumplirse diez años del decreto que adelantaba la “suspensión”, ve la luz un real decreto (el 383/2011), el Reglamento de Reservistas de las FAS, que mantiene la posibilidad de reinstaurar el SMO si las necesidades de Defensa así lo requirieran. Dicho servicio sería obligatorio para hombres y mujeres de entre 19 y 25 años (según necesidades), y aunque reconocería la objeción de conciencia, el ministerio de defensa obligaría a incorporarse a estos, a organismos dependientes del mismo que no requirieran el uso de armas de fuego, pero englobados en la estrategia de Defensa. En su caso, sería el gobierno mediante Real Decreto y previa autorización del Congreso el que establecería el cupo, las condiciones y el tiempo de duración de este nuevo SMO.
Todo un paso... atrás
Es evidente que no parece que en el panorama inmediato se pueda producir una situación de este tipo, pero no podemos menos que alertar de su existencia de cara al futuro, y creemos necesario luchar contra esta nueva forma de militarización social.
TRAS 10 AÑOS DELFIN DE LA “MILI”,: NI OBLIGATORIO NI PROFESIONAL, ABOLICIÓN D ELOS EJERCITOS Y DESMILITARIZACION SOCIAL.
Las recientes detenciones de insumisos son una pequeña muestra de militarización social, pero las verdaderas víctimas de esa lacra son las miles de personas involucradas en las guerras, y es necesario movilizarse contra los que la utilizan la vía militar para imponer sus intereses, incluyendo a los que lo hacen bajo el disfraz de las “intervenciones humanitarias”.
Denunciamos a la industria armamentística y al gasto militar, mucho más hiriente hoy en día cuando se recortan derechos sociales. La “Mili” sólo fue una parte de la militarización, y animamos a la ciudadanía a participar en todas las campañas antimilitaristas. Reivindicamos la labor de grupos como KEM/MOC, Kakitzat, Gasteizkoak, Alternativa Antimilitarista/MOC , Centre Delàs d’Estudis per la Pau , Mujeres de Negro … y otros tantos grupos que continúan trabajando por una verdadera desmiltarización social y por la resolución noviolenta de los conflictos.
24/06/2011
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